Los aceites base

Los aceites base (vegetales) son aceites grasos que se utilizan para la alimentación, el cuidado de la piel y como portadores de aceites esenciales. Los aceites esenciales son sustancias vegetales lipófilas y concentradas que deben ser diluidas en grasa antes de su uso, y a tal efecto, los aceites de base son los más apropiados, y por eso se llaman portadores de aceites esenciales.

Los aceites base utilizados en aromaterapia deben ser de calidad superior, prensados en frío, no refinados ya que esa es la única forma en que los aceites pueden mantener todos sus nutrientes (ácidos grasos poli y monoinsaturados, vitaminas, flavonoides, aromas, etc.).

Durante mucho tiempo en la historia, los aceites base se obtenían únicamente mediante el proceso de prensado en frío. El material vegetal se calentaba ligeramente y a partir de él, mediante prensado, se obtenía una cierta cantidad de aceite. Con el desarrollo de la tecnología y la industria alimentaria se ha introducido un nuevo método de obtención de aceites vegetales – prensado en caliente, en el cual el material vegetal se exponía a alta temperatura, y por lo tanto, el rendimiento de aceite era mucho más alto. No se prestaba mucha atención a los efectos adversos de tal producción porque el proceso era rápido, barato y aportaba grandes beneficios. A pesar de que hoy en día sabemos que existen efectos negativos de este tipo de elaboración, como la oxidación de ácidos grasos y la formación de productos grasos cancerígenos, por lo general, todavía podemos encontrar en las tiendas estos aceites que se utilizan diariamente para la alimentación.

Los aceites vegetales pueden obtenerse incluso por extracción con disolventes orgánicos – hexano (este método se sigue utilizando en algunas partes para la producción del aceite de semillas de uva). Tales aceites pueden tener trazas de disolventes orgánicos en su composición y, como tal, no son recomendables para su ingesta ni para aromaterapia.

El proceso de refinado de aceite se compone de varias etapas. Lo primordial en este proceso es extender la vida útil del aceite. Con el proceso de neutralización se elimina el exceso de ácidos grasos libres. Se eliminan por adsorción las sustancias que dan color al aceite, tales como carotenoides, clorofila, etc. y así el aceite llega a ser visualmente más aceptable para los clientes. Por supuesto, mediante este proceso el aceite pierde sus propiedades medicinales valiosas. Por desodorización se eliminan los malos olores del aceite (por vapor), convirtiéndolo en un olor neutro. Por proceso de desparafinado, el aceite consigue claridad, pero una vez más pierde otro componente curativo del aceite – las ceras que son muy importantes en el cuidado y la protección de la piel. Es por eso que los aceites refinados no son recomendables en la aromaterapia. Cabe señalar que el aceite refinado se puede conseguir también prensado en frío, simplemente, estos son dos procesos separados de elaboración, por lo que siempre se debe prestar atención a la declaración del producto para saber qué tipo de aceite Usted está consumiendo. Seleccione siempre los aceites vegetales no refinados y prensados en frío, siendo éstos los únicos que retienen sus propiedades medicinales.

Los aceites vegetales son fuentes curativas de las ácidos grasos esenciales, omega -3, 6, 9 – alimentan el organismo con ácidos grasos que nuestro cuerpo no puede producir y que debemos ingerir a través de alimentos. Además, los aceites contienen fitoesteroles, flavonoides, carotenoides, tocoferoles, importantes antioxidantes naturales que nos protegen de los radicales libres y el estrés oxidativo, reducen la inflamación, la sequedad y el enrojecimiento de la piel, protegen la piel de la radiación ultravioleta, etc.

Las plantas a partir de las cuales se obtienen los aceites base más importantes en aromaterapia son: argán, aguacate, almendra, borraja, comino negro, semillas de uva, jojoba, avellana, lino, sésamo, semillas de girasol, macadamia, hueso de albaricoque, aceitunas, germen de trigo, fruto del rosal silvestre, coco, etc.

Dr. Med. Bojana Mandic, aromaterapeuta familiar